La vuelta al mundo en un beso

Un beso baboso se fue a recorrer el mundo, probó babas francesas y comisuras violetas. Otros besos se morían por él, las viñetas de sus labios provocaban una reacción sensual en sus vaporosos cuerpos.

El beso baboso quiso olvidar a su amor de niñez, buscando lolitas y dolores por doquier, pero ninguno de estos besos pudo hacerle desaparecer la sensación cálida que le producía aquél viejo querer.

Después de recorrer España, Alemania, Holanda, Polonia, Japón, china y Singapur, probó las mieles boricuas, el sabor peruano, la pura vida y una docena más de sentimientos, que más que aclararle el gusto, le confundía la esencia y los anhelos y le incrementaban la ansiedad, ansiaba poder… poder sentir, poder brillar, poder volar, poder soñar.

Volvió sin más consuelo que el sinsabor de su ser, volvió de nuevo a su vicio favorito, decepcionando a sus amantes incautos con un talego lleno de pedacitos de amor, que le calaban el recuerdo pero no el corazón.

En un abrir y cerrar de boca supo que aquel viejo cariño habría de ser, no sólo su amor de infancia sino su eterno padecer.

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